martes, 13 de marzo de 2012

GLADIATOR.

LAS LUCHAS DE GLADIADORES

ORIGEN Y EVOLUCIÓN: Aparecieron en Roma para honrar la memoria de algún familiar difunto. El primer combate lo ofrecieron los hijos de Junio Bruto en el s.III a.C., que hicieron luchar a tres parejas de esclavos en el Foro para honrar la memoria de su padre. Después se perdió su significado ritual. Al principio el espectáculo lo pagaban los particulares pero los políticos recurrieron a ellos para aumentar su popularidad y obtener votos en las elecciones. Al final los espectáculos más importantes los ofrecían los emperadores para aumentar su prestigio.
Hasta el s.I a.C. los combates se celebraban en el circo, en el Foro o en algún lugar acondicionado para ello, pero desde entonces se construyeron anfiteatros.
Los luchadores se llamaban gladiadores y podían enfrentarse entre sí uno contra uno, por parejas o por grupos. Antes de empezar el espectáculo, desfilaban dando una vuelta al recinto y, al llegar a la tribuna donde se encontraba el emperador, le dirigían este saludo: Ave, Caesar, morituri te salutant (Salud, César, los que van a morir te saludan)


CLASES DE GLADIADORES: Había varias categorías, según las armas con las que compitieran: los retiarii(una red con plomos colgantes, un tridente y un puñal) los secutores(casco, escudo y espada, solían luchar contra los retiarii), los mirmillones(con armas pesadas: casco, coraza, escudo y puñal), los essedarii(iban en carros conducidos por aurigas) .Incluso en alguna ocasión llegaron a luchar mujeres gladiadoras

Cuando un gladiador era derrotado, el presidente de los juegos, según la opinión del público, bajaba la palma y eso era señal de que el vencido conservaba la vida o levantaba el pulgar y entonces el ganador daba muerte al vencido. El vencedor era premiado con una palma con la que daba la vuelta al anfiteatro. Quien conseguía la libertad después de vencer en muchos combates, obtenía una espada de madera
ORGANIZACIÓN Y RECLUTAMIENTO: la organización era muy compleja, pues hubo sesiones en que llegaron a intervenir 2000 hombres. Para reclutar a los luchadores se recurría a la escuela de gladiadores: extensos complejos deportivos con salas de entrenamiento, almacenes, fraguas donde se fabricaban armas, con muchas personas empleadas como armeros, entrenadores, médicos. Había muchas escuelas de gladiadores y algunas tuvieron gran fama. El encargado de dirigir y administrar la escuela de gladiadores era el lanista.
Se reclutaban entre esclavos, condenados a muerte o a trabajos (que podían recobrar la libertad si se portaban valientemente en la arena); había también algunos hombres libres, amantes de sensaciones fuertes, atraídos por la popularidad o por la posibilidad de hacerse ricos). Al inscribirse prestaban juramento ante una autoridad (el tribuno de la plebe) y, una vez firmado el contrato, pasaban durísimas pruebas antes de ser admitidos en la escuela. Una vez admitidos se entrenaban muy duramente pero eran muy bien cuidados y alimentados; la víspera de un combate se les ofrecía una cena especial en un lugar público.
OTRAS CLASES DE LUCHAS: había otras clases de luchas como:
Las venationes: participaban animales; al principio eran simplemente exhibiciones de animales desconocidos en Roma como jirafas, hipopótamos, tigres de Asia, etc; después formaban parte de la lucha de varias maneras: luchas de fieras entre sí, azuzándolas de diversas maneras; fieras contra hombres y por último hombres arrojados a las fieras (desertores del ejército, esclavos condenados a muerte o cristianos según la época) a los que a veces disfrazaban de Orfeo, Hércules o Dédalo para burlarse.
Las naumaquias: reproducciones de batallas navales; se llenaba la arena de agua, se traían barcos y se hacían combates navales donde el número de muertos podía contarse a centenares. Las naumaquias eran muy raras porque eran muy costosas y a partir del s.II no se tienen noticias de ninguna.
EL ANFITEATRO – EL EDIFICIO

Recuerda a dos teatros unidos. Su tamaño era muy variable; los anfiteatros normales tenían una cabida de unos 10.000 espectadores, pero en el caso del Coliseo de Roma su capacidad era de más de 50.000 espectadores. La entrada era muy barata o gratuita y los espectadores disponían de una entrada de piedra numerada que les indicaba exactamente cuál era su asiento. Consta de:

FOSSAE-SUBTERRÁNEO: construcciones debajo de la arena para guardar los decorados, las jaulas de las fieras. Están ocultas al público y cubiertas por grandes tablones encima de los cuales se ponía la arena.
LA ARENA: donde se realizaban los combates; desde las fosas podía haber salidas móviles por donde aparecían repentinamente las fieras o los gladiadores; durante el espectáculo frecuentemente se ponían en ella decorados. A su alrededor hay una reja metálica o un muro de piedra para proteger al público de las fieras. Entre la reja y los espectadores había un pasillo, semejante al actual burladero de las plazas de toros, por donde iban los ayudantes.
PODIUM: muro elevado donde empezaban las gradas; medía unos cuatro metros y protegía al público de los avatares que sucedían en la arena
CAVEA-GRADAS: construidas encima de galerías abovedadas, están divididas por sectores para colocar a los espectadores según su importancia social: ima cavea(parte inferior para los personajes más importantes, en general tres hileras), media cavea(zona intermedia para ciudadanos pudientes, constaba de unas 9 hileras) y la summa cavea(la más numerosa destinada a la plebe); a veces en la parte superior había un
PÓRTICO donde se podía refugiar el público en caso de lluvia. Entre cada una de las zonas había un pasillo y un muro (balteus) que impedía el paso de una zona a otra y facilitaba la comunicación entre los asientos de la misma zona
VOMITORIA: pasillos que iban desde las bóvedas a las gradas. Servían para llenar y vaciar con rapidez el edificio
PULPITUM-PALCO DE AUTORIDADES: en el eje menor de la arena para ver mejor el espectáculo; destinado a las autoridades superiores y a los que sufragaban los juegos
VELUM-TOLDO: en la parte superior había unas estructuras de madera que permitían la colocación de un gran toldo para proteger del sol a los espectadores; para colocarlo eran necesarios muchos hombres (en el Coliseo 100)
FACHADA: Está construida con grandes hileras de arcos, colocados unos encima de otros; este tipo de construcción además de su belleza exterior permitía la ventilación del interior del edificio.
PUERTAS: las puertas que daban a la arena eran dos: la porta triumphalis por donde entraban los combatientes al principio del espectáculo y la porta libitinensis por donde sacaban a los gladiadores muertos en combate

ENTRETENIMIENTO ROMANO.

LOS CIRCOS

Un circo tiene forma de un rectángulo muy alargado y sus lados menores no son rectos; uno era semicircular donde estaba la Porta Triumphalis, por donde salía el vencedor, mientras que el opuesto tenía un trazado en arco donde estaban las Cárceres, el lugar en el que permanecían los caballos hasta la salida.
Dividiendo la Arena, el espacio destinado a las carreras, se situaba la Spina, muro alargado y estrecho alrededor de la cual los carros daban siete vueltas. En el interior de la Spina se almacenaba el agua para regar la arena y estaba adornada con estatuas y obeliscos. En sus extremos estaban las Metae, construcciones circulares por donde daban la vuelta los carros.
La arena estaba separada de los espectadores por un muro elevado llamado Podium. Entre el podium y el muro exterior estaba la Cavea o gradas, en un lugar elevado y escalonadas para que los espectadores pudiesen ver bien las carreras. Estaban divididas y separadas en partes; la más cercana a la arena y reservada a los ciudadanos con mayor poder era la imma cavea; la más alejada era la summa cavea y estaba destinada a la plebe.
En un lugar preferente, al lado de la meta de llegada estaba la Tribuna o palco, donde se sentaban el promotor del espectáculo y las máximas autoridades.


LAS CARRERAS DE CARROS
El origen de las carreras de carros está en el rapto de las Sabinas: en la época de Rómulo, al no haber mujeres en Roma, organizaron unos juegos e invitaron a sus vecinos, los Sabinos; los romanos aprovecharon el acontecimiento para raptar a las Sabinas y casarse con ellas; en recuerdo de esto, el día 20 de Agosto desfilaban ante el altar de los dioses con caballos, mulos… y, al hacerlo de un modo rápido, acabó derivando en una competición.
De todos los espectáculos que se celebraban en Roma, ninguno llegó a apasionar al público tanto como las carreras de carros. Había cuatro equipos o cuadras que se distinguían por cuatro colores (rojo, blanco, azul y verde) que tenían divididos a los espectadores de una manera tan fanática como puedan tenerlos hoy algunos equipos de fútbol. En un principio los carros eran conducidos por sus propios dueños, gente de la nobleza; pero cuando se convirtió en puro espectáculo, los conductores, llamados aurigas, eran casi siempre libertos o esclavos.
La carrera venía precedida por un desfile en recuerdo del rapto de las Sabinas que recibía el nombre de pompa. Abría el desfile el magistrado que patrocinaba los juegos, vestido con sus mejores galas y en un carro magníficamente engalanado. Delante del carro los músicos y danzantes, a continuación los participantes, por último las imágenes de los dioses con sus sacerdotes. El ceremonial debía observarse escrupulosamente; si se cometía algún fallo (tocar la rienda con la mano izquierda, que un caballo se cayera, que alguien se asomara a la ventana…) había que reiniciar la procesión
Las carreras más frecuentes eran de dos caballos (bigas) o de cuatro caballos (cuadrigas); solía haber cuatro participantes, uno por cada color, y se sorteaba el lugar de salida. Se bajaba la barrera que mantenía a cada carro en su carcer, el presidente daba la salida con un pañuelo blanco y daban siete vueltas alrededor de la spina. El ganador era el primero que atravesaba la meta.
El auriga vestía una túnica con los colores de su equipo; llevaba un casco y alrededor del pecho numerosas tiras de cuero formando una coraza flexible. Entre las tiras llevaba un cuchillo para cortar las riendas en caso de accidente y evitar ser arrastrado por los caballos. Las caídas eran frecuentes, pues los carros pesaban muy poco y los corredores se acercaban mucho a la spina para ganar terreno, con lo que el menor roce suponía la caída, la destrucción del carro y frecuentemente la muerte del conductor. Una palma, una bolsa de oro, los vítores de los espectadores y la fama eran el premio del vencedor.

miércoles, 18 de enero de 2012

MITOS.



EL JUICIO DE PARIS
Cuando Tetis y Peleo, los padres de Aquiles, se casaron, invitaron a su boda a todos los dioses excepto a uno: Erix, la Discordia. No obstante, Erix se presentó a la boda y arrojó una manzana de oro entre la multitud de los dioses. En la manzana estaba escrito: "Para la diosa más hermosa". Enseguida tres diosas se disputaron el derecho a poseer la manzana: Juno, Venus y Minerva. Entonces Júpiter, dios del cielo y de la tierra, para poner paz entre las tres diosas, ordenó a su mensajero Mercurio que las condujera al monte Ida de Troya, ante el bello Paris, para que fuera este quien decidiera a cuál de las tres correspondía el dorado trofeo. Así lo hizo y una vez ante Paris las tres diosas intentaron comprar la voluntad del juez. Juno, reina de las diosas, esposa de Júpiter, le ofreció el gobierno de las ciudades; Venus, diosa del amor y la belleza, le freció el amor de la muchacha que deseara; por último, Minerva, diosa de la sabiduría y de la guerra, le ofreció la victoria en las batallas. Paris se decidió por Venus, la diosa del amor, que más adelante le correspondería dándole el amor de la hermosa Helena. Paris raptará a Helena de su casa en Esparta y la llevará consigo a Troya. Entonces Menelao, esposo de Helena, y su hermano Agamenón, rey de Micenas, juntarán un ingente ejército griego y embarcarán rumbo Troya en busca de Helena provocando con ello la famosa guerra de Troya.  

ORFEO Y EURIDICE
El músico Orfeo está perdidamente enamorado de su mujer Eurídice pero un día en que esta paseaba por la orilla de un río es mordida por una serpiente y muere. Orfeo, inconsolable, desciende a los Infiernos en su busca. Con su maravillosa música encanta a los monstruos y a los dioses del Tártaro: la rueda de Ixión deja de girar; la roca de Sísifo queda en equilibrio; Tántalo olvida su hambre y su sed y las Danaides dejan por un momento de llenar su pozo sin fondo. Plutón y Proserpina acceden a restituir a Eurídice a un marido que da tales pruebas de amor pero ponen una condición: que Orfeo vuelva a la luz del día, seguido de su esposa, sin volverse a mirarla antes de haber salido del reino infernal. Orfeo acepta y emprende el camino de regreso. Cuando ya casi ha alcanzado la luz del sol, le asalta una duda: ¿le seguirá de verdad su amada? Y entonces se vuelve; pero Eurídice se desvanece y muere por segunda vez. Orfeo intenta recuperarla pero esta vez Caronte permanece insensible a su encanto y Orfeo regresa desolado al reino de los vivos.

EL RAPTO DE LAS SABINAS
Para poblar la ciudad recién creada, Rómulo aceptó todo tipo de prófugos, refugiados y desarraigados de las ciudades vecinas, de procedencia latina. La colonia estaba formada íntegramente por varones, pero para construir una ciudad se necesitaban también mujeres. Pusieron entonces sus ojos en las hijas de los sabinos, que habitaban la vecina colina del Quirinal.Para hacerse con ellas, los latinos organizaron una gran fiesta, con carreras de carros y banquetes, y cuando los sabinos se encontraban vencidos por los vapores del vino, raptaron a sus mujeres. Al regresar a sus casas y descubrir el engaño, los sabinos declararon de inmediato la guerra a los latinos. Antes de partir al campo de batalla, Rómulo encomendó la custodia de la ciudad a la joven Tarpeya, pero ésta, enamorada en secreto del rey de los sabinos, o anhelando una recompensa, prometió al monarca enemigo que le mostraría una vía oculta que conducía al Capitolio (donde estaba la fortaleza latina), a cambio de lo que él llevaba en el brazo izquierdo, en alusión a un brazalete de oro del rey. En efecto, los sabinos alcanzaron la ciudad gracias a las indicaciones de Tarpeya, pero en vez de entregarle su pulsera, el rey sabino ordenó a sus hombres que aplastaran a la traidora con sus escudos, que llevaban, precisamente, en el brazo izquierdo. Otra versión de la leyenda cuenta que los romanos descubrieron su traición, y que la arrojaron al vacío por un precipicio, que pasó a llamarse la roca Tarpeya, inaugurando así la costumbre de castigar a los traidores a la patria lanzándolos desde ese punto.
La ayuda de Tarpeya no evitó que sabinos y latinos se enfrentaran en el campo de batalla. En un momento del combate, en una célebre escena, múltiples veces representada en el arte, las sabinas se interpusieron entre los contendientes, abrazándose al cuello de sus maridos y familiares, para suplicarles que detuvieran la pelea. Pues si vencían los sabinos, ellas perderían a sus maridos, y si vencían los latinos tendrían que llorar la muerte de padres y hermanos. De modo que los contrincantes depusieron las armas y firmaron la paz. Este es el momento que el pintor francés J.L.David recoge en el cuadro.
Con esta leyenda ilustraban los romanos que su ciudad había nacido de la unión de dos pueblos: latinos y sabinos, a los que pronto se sumó un tercer elemento: los etruscos, un pueblo muy avanzado, que poblaba la actual Toscana y que poseía importantes intereses comerciales en la región del Lacio.

martes, 17 de enero de 2012

DIOSES GRIEGOS.

Los griegos creían que los dioses habían elegido el monte Olimpo, en una región de Grecia llamada Tesalia, como su residencia. En el Olimpo, los dioses formaban una sociedad organizada en términos de autoridad y poderes, se movían con total libertad y formaban tres grupos que controlaban sendos poderes: el cielo o firmamento, el mar y la tierra.

Los doce dioses principales, habitualmente llamados Olímpicos, eran Zeus, Hera, Hefesto, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Deméter y Poseidón.

Zeus es el dios del cielo, en la mitología griega, es el dios máximo del Olimpo. Gobierna estableciendo orden, la justicia y el destino del Universo.
Homero dice que fue en Ida, y era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida Rea y hermano de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera.

Hera era la diosa del matrimonio y la protectora de las mujeres casadas, pues era la esposa legítima de Zeus, esto la convertía naturalmente en la protectora de las mujeres casadas. Se la representaba como celosa, violenta y vengativa.
Hefesto, en la mitología griega, dios del fuego y de la metalurgia, hijo del dios Zeus y de la diosa Hera o, en algunos relatos, sólo hijo de Hera. A diferencia de los demás dioses, Hefesto era cojo y desgarbado. Poco después de nacer lo echaron del Olimpo: según algunas leyendas, lo echó la misma Hera, quien lo rechazaba por su deformidad; según otras, fue Zeus, porque Hefesto se había aliado con Hera contra él.

Artemisa en la mitología griega, una de las principales diosas, equivalente de la diosa romana Diana. Era hija del dios Zeus y de Leto y hermana gemela del dios Apolo. Era la rectora de los dioses y diosas de la caza
también la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas. Como diosa de la luna, se la identificaba a veces con la diosa Selene y con Hécate.


Apolo hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un titán. Era también llamado Délico, de Delos, la isla de su nacimiento, y Pitio, por haber matado a Pitón, la legendaria serpiente que guardaba un santuario en las montañas del Parnaso. 
Atenea, una de las diosas más importantes en la mitología griega. Diosa de la Sabiduría, Atenea es la inventora de la flauta, la trompeta, el arado, el yugo para los bueyes, el carro, el barco y la olla de barro para cocinar. Además fue la que enseñó a los mortales los números y a las mujeres las instruyó en la cocina el tejido y el hilado.
Afrodita, en la mitología griega, diosa del amor y la belleza. La diosa del amor griega, a quien se conoce en la Mitología latina con el nombre de Venus. Casi todas las culturas antiguas encontraron una personificación para el Amor y la Belleza. En la Iliada de Homero aparece como la hija de Zeus y Dione y otras leyendas posteriores la identifican como hija de Urano, nacida luego de que Crono cercenara sus órganos sexuales y los arrojara al mar.
Hades, en la mitología griega, dios de los muertos. Era hijo del titán Cronos y de la titánide Rea y hermano de Zeus y Poseidón. Cuando los tres hermanos se repartieron el universo después de haber derrocado a su padre, Cronos, a Hades le fue concedido el mundo subterráneo. Allí, con su reina, Perséfone, a quien había raptado en el mundo superior, rigió el reino de los muertos. Aunque era un dios feroz y despiadado, al que no aplacaba ni plegaria ni sacrificio, no era maligno.
Poseidón, en la mitología griega, dios del mar, hijo del titán Cronos y la titánide Rea, y hermano de Zeus y Hades. Corno Poseidón necesitaba una esposa para compartir el reino de los mares, se fijó primero en la Nereida Tetis y la cortejó con gran caballerosidad, colmándola de regalos preciosos. Pero Temis advirtió al dios que debía tener cuidado, porque la descendencia que tuviera con Tetis llegaría a ser más importante que el mismo Poseidón.
Dioniso, dios del vino y del placer, estaba entre los dioses más populares. Los griegos dedicaban muchos festivales a este dios telúrico, y en algunas regiones llegó a ser tan importante como Zeus.